lunes, 18 de junio de 2012

El regalo


Hoy quise darte un regalo ¿Por qué? Porque me asalto el deseo de sorprenderte, no quería que pasara otro día normal para ti, ver en tus ojos ese brillo que tanto me gusta cuando se me ocurren las más locas ideas y tú eres mi confidente. Con esa idea salí al jardín, camine por aquel majestuoso lugar y deje que el aroma de las flores penetraran en todo mí ser. Me detuve en aquel lugar donde están las rosas y tuve un dilema, no sabía qué color de rosa te daría, quise llevarte una roja pero me sentí idiota al imaginar que pensarías que sería un atrevimiento por mi parte. Después pensé en darte alguna amarilla pero no supe el significado de esta y pensé que tal vez querías saberlo. Descarte la opción. Vi una azul y creí que tener un pedazo del cielo te agradaría mas, pero después pensé que tal vez te hartarías de que todo el mundo quisiera darte algo relacionado con el cielo, la luna, las estrellas o la galaxia entera y no era eso lo que yo quería que significara mi regalo, no hoy. Algún día te regalare todo eso, pero por hoy, sera algo que puedas tocar y te haga sonreír para que me impulses a continuar. Mi búsqueda se terminaba y jamás creí que un simple regalo me llevara tanto tiempo y complicaciones. Cuando estaba a punto de rendirme, la vi ahí, solitaria en un rincón pero más hermosa que cualquier otra rosa por que el sol la ilumino. Una rosa blanca. No dude ni por un segundo, quise que fuera tuya. Me acerque y me di cuenta que no había llevado herramientas para cortarla y como soy un ser tan irracional la tome del tallo con la mano derecha y tire hasta que cedió de su prisión de tierra. Me corte la palma por las espinas, pero era una insignificancia después de ganar la batalla. Escuche tus pasos tras de mí y me di vuelta escondiendo la mano en la que traía el valioso regalo. Me miraste con ternura y me sonroje. Sonreíste y me sentí morir. Ya podía morir feliz. Tras mi espalda cambie la rosa de mano y la extendí hacia ti.

-Es la más hermosa y ahora pertenece solo a ti. El sol la iluminaba en aquel oscuro rincón donde la encontré, así que no dejes de hacerlo por favor.

Sonreíste tan abiertamente y me diste un beso en la mejilla. Quería abrazarte pero recordé mi herida y no quería preocuparte, pero fue imposible, aquella rosa me delato. Una gota de sangre en un pétalo te hizo entender todo, sin palabras, ni el sonido de mis gritos ahogados por el dolor. Extendiste tu mano pidiendo la mía y sin protestar te la di. Tomaste tu pañuelo y limpiaste mi herida, no era grave, pero era profunda. Cuando terminaste de secar aquel líquido rojo besaste mi palma herida y el dolor desapareció. Casi puedo jurar que sentí como se curó. Hoy se que el único medicamento que necesito eres tú. Que prefiero un solo beso tuyo que un día entero de hospitalización...

Bathory Ø.

5 comentarios:

  1. aww que lindo! me hizo sonreir y me gusto

    ResponderEliminar
  2. :') te he dicho alguna vez que me encanta como escribes? mmmm creo que no o si? jajaja eres genial (Y)

    ResponderEliminar
  3. y dices que no eres buena escribiendo? Jaja me encantan tus escritos lo digo muy sinceramente :)
    att: cosita xD

    ResponderEliminar
  4. ME GUSTO LINDA AHORA ME GUSTAS MAS TU

    ResponderEliminar