El día amaneció frío, de ese frío que te cala los
huesos, aquel que es preferible quedarse en casa, en el calor de la cama y bajo
la protección de las suaves sabanas que serán cómplices de aquella travesura.
Mandar a volar los compromisos, las citas y los trabajos por pasar una tarde
fría en cama, viendo televisión todo el día o durmiendo.
Pero después de planear mi dulce fantasía volví a la
realidad. Me recosté de nuevo, por tan solo unos minutos y comencé a pensar en
las cosas que me harían realmente no desear mi dulce travesura y fantasía. Y te
recordé a ti, tenía que encontrarme contigo, pero lejos de que este hecho
hiciera que me levantara de la cama solo hizo que lo meditara un poco mas y
recordara que si el día anterior hubieras aceptado mi invitación de quedarte
conmigo no estaría en esta situación sino que a estas alturas ya hubiera puesto
en marcha mi travesura contigo “¡Diablos!”
dije en voz alta.
Pensé en que amanecería en tu abrazo cálido y nos
quedaríamos todo el día en cama. La idea me agrado bastante, pero así como la
sonrisa apareció en mi rostro, desapareció en un instante. No podía llamarte y
pedirte que vinieras pues ya habíamos quedado que era yo quien te buscaría.
Entonces pensé en otra razón más potente que me hiciera abandonar el
reconfortante calor de mi lecho.
Pensé en tu suave y sutil tacto que me brindabas
cada que llegaba a nuestros encuentros. El brillo en tus ojos que me hechizaba
y que solo se contemplaba cuando me tenías en tu campo de visión. La curvatura
que se formaba en tus hermosos labios al decirme “Te amo” que me elevaba, que me hacia desvariar y que volvía a mi
corazón loco pues tu melodiosa voz lo embelesaba y lo hacía latir más de lo
normal. Y por ultimo recordé tu beso. Aquel beso que me dabas siempre, aquel
que era abrumador, que me dejaba soñando por horas, que era cálido y que me
embriagaba por completo de amor, cariño y adoración. Ese beso que solo tú sabes
dar y que solo a mi me das. De pronto abrí los ojos en un movimiento rápido “¡Demonios! Se me hará más tarde” dije y
me apresure a arreglarme para salir a tu encuentro. Llegue a tu casa lo más
rápido que pude.
-De nuevo
tarde ¿Eh?- Dijiste al tenerme enfrente-Ven
acá- Y me atrajiste hasta tus labios. Me besabas con pasión y el calor me
invadió por completo. Respondí aquel beso con la misma intensidad que tu lo
hacías.
-¿Lo siento?-
Dije después de terminar el beso y con una sonrisa.
-Empiezo a
creer que llegas tarde solo porque sabes que te besare así- Dijiste y me
miraste con un semblante entre serio y divertido.
-Am… ¡Claro
que no!- Dije y pensé si algún día haríamos mi travesura de quedarnos todo
el día en cama o era mejor que me besaras de esa forma a diario- Mañana no llegare tarde- Dije y sonreí.
-Te amo-
Me dijiste y sonreíste también pues sabias que no lo haría. Sabias que desde
aquella vez que me besaste de esa forma por llegar tarde no había vuelto a
llegar a tiempo a ninguno de nuestros encuentros…
Bathory Ø.
